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Capítulo VI - EL CRISTO

Ya llegamos al año 1963 de la Era Cristiana, segundo año de la. Era Acuaria y todavía la gente no sabe qué cosa es el Cristo, es mucho lo que se adora al Cristo, es mucha la sangre derramada en nombre del Cristo, inquisiciones, asesinatos en nombre del Cristo, explotación en nombre del Cristo, violaciones en nombre del Cristo, etc.

 

Realmente ser cristiano es algo muy difícil. Ser cristiano significa tener el Ser de un cristiano.

 

Ser cristiano significa tener ya alma y espíritu, poseer el Ser. Sólo quien ya tiene al Ser puede vivir realmente conforme a los preceptos del Cristo.

 

Satán, el yo pluralizado no puede vivir jamás de acuerdo a los preceptos del Cristo.

 

Satán es Satán y eso es todo.

 

Existen siete tipos de hombres:

 

Primero: hombre instintivo y brutal.

Segundo: hombre emotivo y sentimental.

Tercero: hombre intelectual.

Cuarto: hombre que comienza a buscar la vida espiritual y que escucha a los iniciados.

Quinto: hombre que ya fabricó alma y espíritu.

Sexto: hombre auto-realizado pero con residuos del yo.

Séptimo: hombre totalmente auto-realizado y sin residuos del yo.

 

Sobre esta base septenaria de la sociedad humana podemos clasificar las siete escalas del cristianismo.

 

Primera Escala: hombre superficial externo que sólo se contenta con ver las ceremonias religiosas pero sin entenderlas en lo más mínimo.

Segunda Escala: hombre puramente emotivo y sentimental, esta clase de hombres tan pronto están llorando ante los santos de su devoción, como tan pronto levantan hogueras inquisitoriales para quemar vivos a los que ellos califican de herejes, las guerras religiosas fueron siempre provocadas por esta clase de hombres.

Tercera Escala: religiosos intelectuales que quieren interpretar las Sagradas Escrituras desde un punto intelectual pero sin intelección iluminada, ni mucho menos intuición, esta clase de gente abunda mucho entre Protestantes, Adventistas, Anglicanos, Testigos de Jehová, etc., etc., etc.

Cuarta Escala: esta clase de gente abunda mucho en todas las escuelas de Teosofía, Rosacrucismo, Yoguismo, Cristianismo Rosacruz como el de Max Heindel, Espiritualismo, etc., son gentes que ya comienzan a luchar de verdad por su auto-realización íntima.

Quinta clase: cristianos con muy graves errores pero cristianos.

Sexta clase: cristianos perfectos pero que sufren mucho luchando por acabar con los residuos del yo pluralizado.

Séptima escala: cristianos absolutamente perfectos. Cristianos sin residuos del yo. Grandes maestros totalmente auto-realizados.

 

Este mismo orden, estas mismas siete escalas de religiosidad, se pueden aplicar al budismo y él todas las grandes religiones confesionales.

 

Cristiano absolutamente perfecto sólo puede ser el que alcanzo la iniciación venusta.

 

Todo Buda que renuncie a la felicidad del nirvana por amor a la humanidad, después de muchos sufrimientos puede alcanzar la iniciación venusta.

 

El Buda Jesús alcanzó dicha iniciación, Jesús recibió la iniciación venusta a orillas del Jordán, cuando Juan lo bautizó, en esos instantes del bautismo, el resplandeciente Dragón de Sabiduría, es decir el Cristo Íntimo, encarno en Jesús.

 

Juan también es un Cristo porque Juan también encarnó al Cristo Íntimo. El Venerable Maestro de Sabiduría Kout Humí es un Cristo porque también encarnó al Cristo. Hermes, Buddha, Quetzalcóatl, Zaratustra, Krishna, Lao Tse y muchos grandes Avataras son Cristos porque encarnaron al Cristo.

 

Realmente Cristo no es un individuo humano ni divino. Cristo es una substancia cósmica, universal, infinita. Pablo de Tarso, nos invita a formar a Cristo dentro de nosotros, es decir nos invita a asimilar dentro del organismo humano y dentro del alma y el espíritu esa substancia maravillosa llamada Cristo.

 

Esto que estamos diciendo en estas líneas jamás lo aceptarían los hombres del primero, segundo y tercer tipo; los hombres del cuarto tipo comienzan a aceptarlo, los del quinto tipo lo aceptan totalmente y luchan por realizarlo prácticamente. Los del sexto tipo ya lo realizaron en forma relativa, pero sólo lo han realizado absolutamente los hombres del séptimo tipo, los Hermes, los Quetzalcóatls, los Zaratustras, etc.

 

 

Cristo es el Logos Solar. El Logos es Unidad Múltiple Perfecta. En el Logos no existe la individualidad ni el yo, en Él todos somos uno. Él es el Ejército de la Voz, la Gran Palabra, el Verbo.

 

Mucho se ha hablado sobre Jesús de Nazaret y por la calle han aparecido muchos falsos cristos, hace poco a un mitómano se le metió en la cabeza la idea de que él era Jesucristo. Se dejó crecer la barba y el cabello, dejó a un lado el saco, el pantalón y el chaleco, se quitó los zapatos y se puso sandalias, y luego pregonó a los cuatro vientos que él era Jesucristo; como es natural no faltaron algunas gentes sencillas y crédulas que le creyeron al pie de la letra todo lo que él decía, aquél mitómano enseñó tantrismo negro, escribió algunos libros y fundó una organización de individuos que derraman el semen (fornicarios irredentos).

 

Afortunadamente ya ese impostor mitómano dejó de existir después de haberle hecho un gran daño a la pobre humanidad doliente, lo más curioso es que cada vez que muere un falso Cristo la gente que los sigue justifica dichas muertes diciendo: “Un poquito y no me veréis; y otra vez un poquito, y me veréis: porque yo voy al Padre”.

 

Es asombroso ver como los tenebrosos se acomodan las palabras del Evangelio, cómo engañan a la gente utilizando para el engaño hasta las mismas palabras de Jesús el Cristo, palabras de aquel en cuya boca jamás hubo engaño.

 

El Divino Rabí de Galilea nos advirtió claramente diciendo: “Sí alguno os dijere: He aquí está el Cristo, o allí, no creáis. Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y darán señales grandes y prodigios; de tal manera que engañarán si es posible aún a los escogidos.” (Vers. 23-24, cap. 24 Mateo).

 

Realmente los escogidos se pueden contar con los dedos de la mano porque sólo se pueden considerar escogidos a los que fabrican alma y espíritu.

 

En el nirvana existen muchos budas de perfección que todavía no han alcanzado la iniciación venusta.

 

Cuando un Buda renuncia a la felicidad del nirvana por amor a la humanidad alcanza la iniciación venusta. Entonces encarna a su resplandeciente Dragón de Sabiduría (El Cristo Íntimo).

 

Quien quiera alcanzar la cristificación total debe ser revolucionario.

 

La senda del filo de la navaja es totalmente revolucionaria.

 

Todo verdadero revolucionario se convierte en un Buda. Todo verdadero revolucionario se convierte en un Cristo.

 

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