ICGLICU

Iglesia Cristiana-Gnóstica Litelantes de la Caridad Universal

Capítulo V - EL BUDA

Mucho se ha hablado en el Oriente sobre Buda y los budas, sería largo detenemos en la enumeración y definición de todos los sudas de perfección.

 

En el cielo del mahayana existen millares de budas no sólo en los textos sino también en los templos, donde los artistas los han reproducido infatigablemente.

 

Nosotros tenemos que decir que para todo hombre verdaderamente revolucionario hay un Buda.

 

Sólo el hombre rebelde, sólo el hombre que es capaz de disolver el yo para fabricar alma, sólo el hombre que es capaz de renunciar eternamente a la eyaculación del semen para despertar el fuego y fabricar espíritu, es verdaderamente digno de encarnar a su Buda interno. “Al que tiene se le da, y mientras más tiene más se le da, pero al que no tiene, hasta lo que tiene le será quitado.”

 

Todo hombre valiente, todo verdadero rebelde se convierte en un Buda.

 

Estamos hablando para hombres sinceros, para hombres que estén dispuestos a jugarse siempre la última carta, no estamos hablando para los imbéciles, porque éstos odian el sexo y no quieren disolver el yo, estamos hablando para los que verdaderamente quieren realizarse a fondo.

 

Si el animal intelectual pudiera encarnar al Buda interno se aniquilaría, no podría resistir el tremendo voltaje eléctrico de las energías búdicas.

 

Sólo fabricando alma y espíritu podemos encarnar al Buda interno.

 

En todas las escuelas existen individuos que leen muchísimo pero no realizan nada, esos no renuncian a la eyaculación del semen ni por todos los tesoros del mundo; gente así, gente que no quiere renunciar a ese placer bestial, inevitablemente tiene que entrar al Avitchi; esas personas por lo común creen que van muy bien y hasta suponen que de todas maneras pueden auto-realizarse sin necesidad de renunciar a su querida fornicación.

 

 

La realidad es que esas personas entrarán al Avitchi inevitablemente: el budismo tántrico es maravilloso porque enseña el Maithuna y la disolución del yo.

 

El budismo tántrico jamás podría concebir al Buda interno como alguna especie refinada de yo. Todo maestro en el samadhi (éxtasis) sabe muy bien que el Buda interno está mas allá de todo tipo de yoismo. El Buda interno es cósmico, universal, infinito.

 

Buda enseñó el Maithuna secretamente a sus discípulos. Buda enseñó la disolución del yo a sus discípulos. Buda enseñó el camino del sacrificio por la humanidad a sus discípulos.

 

Se han escrito millones de volúmenes de ocultismo, teosofismo, rosacrucismo, etc., etc., se ha dicho mucho, pero la realidad es que la síntesis de todo el conocimiento se reduce a tres factores: primero, morir; segundo nacer; tercero sacrificarse por la humanidad. Debe morir el yo.

 

Debe nacer el Buda interno en nosotros, debemos amar a la humanidad y predicar por todas partes la doctrina de la buena ley.

 

El Movimiento Gnóstico, consciente de estos tres factores básicos de la revolución de la conciencia, pelea la buena batalla contra las tinieblas del error. El Movimiento Gnóstico quiere que todos los seres humanos tengan alma, quiere hombres con alma, lucha por despertar conciencia.

 

El Movimiento Gnóstico no está contra ninguna religión, escueta, secta. El Movimiento Gnóstico únicamente se propone enseñar a todos los seres humanos la senda del filo de la navaja.

 

Estamos luchando por salvar del ahogado el sombrero, eso es todo, no importa que la gente nos critique y nos insulte, no importa que la gente hable contra nosotros, lo que nos importa es salvar a los que se dejen salvar, y los demás, que se los lleve el diablo, allá ellos, cada cual es cada cual.

 

ICGLICU | Iglesia Cristina-Gnóstica Litelantes de la Caridad Universal